Pensamiento
Importancia del Optimismo
Domingo 13 de octubre del 2024
Autor: Andrés W. Benítez G.

En este pequeño pensamiento, pretendo compartir un punto de vista sobre la necesidad de tomar conciencia del cuidado y la salud mental, enfocándome particularmente en promover una actitud optimista y en el esfuerzo por mejorar nuestra situación como ciudadanos de este país.
Ecuador es un país con ciertas características que lo hacen maravilloso; sin embargo, su lacerante historia ha generado formas de vida y maneras de percibir la realidad desde una perspectiva negativista. Generalmente, lidiar con posturas opuestas nos limita la capacidad de superar esta dialéctica. Esto lo observamos en las diversas formas de diálogo público, ya sea en los medios de comunicación, los debates políticos, o incluso en las conversaciones sociales y familiares. Pero, ¿cómo repercute este fenómeno en nuestra capacidad de crecer como sociedad?
El impacto de este contexto no solo nos conduce a una normalización del negativismo, sino que también restringe nuestras oportunidades de crecimiento, innovación, y creación de espacios para el bienestar común. Si aceptamos esto como una realidad, estamos frente a una problemática que afecta a toda la nación. Desde una perspectiva neurocientífica básica, la actitud negativa eleva los niveles de cortisol, lo que provoca inflamación, problemas biológicos, y otros males que, aunque no los reconozcamos conscientemente, se generan de manera inconsciente.
El Dr. Mario A. Puig señala que la zona prefrontal izquierda del cerebro es la sede anatómica de las emociones positivas, una región que se puede entrenar para buscar el lado positivo de las cosas, «conocer lo feo y vivir lo hermoso».
Haber crecido en un entorno donde nunca faltaron los abrazos de mi madre, sus palabras de motivación y el orgullo de ser un hijo digno, forjó en mí las bases de una actitud positiva. A ello se suma la experiencia de Dios en lo más íntimo del alma, una predilección por el arte, la música y la poesía, así como el amor por los recuerdos, forjaron en mi este hábito del optimismo.
Fomentar este hábito nos permite disfrutar de una mejor salud y avanzar hacia la creación de espacios sociales que, en todos los ámbitos del ser humano, promuevan el desarrollo de una sociedad abierta a nuevas oportunidades de crecimiento y que trabaje en equipo por el bien común.
En conclusión, trabajar con y por el optimismo nos abrirá puertas a nuevos escenarios, convirtiéndonos en un aporte valioso para las nuevas sociedades.
Y tú, ¿qué estás haciendo por una sociedad más optimista?