Pensamiento
Los libros: buenos amigos
Domingo 10 de noviembre del 2024
Autor: Andrés W. Benítez G.
«Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.» — Proverbio hindú
Desde pequeño, recuerdo cómo, cada vez que visitaba a mi abuelo, me encantaba escucharle hablar de su historia de vida; eso dejó en mí un interés particular por dialogar con personas adultas sobre sus experiencias. Con el tiempo, me di cuenta de que conocía a muchos ancianos, siendo guías en lo intelectual, emocional y espiritual. Ana Frank y Viktor Frankl me enseñaron sobre fortaleza y resiliencia; Lorenzo Scupoli y Joseph Ratzinger, sobre espiritualidad; y escritores como Jorge Enrique Adoum y Julio Verne despertaron mi amor por la creatividad y la literatura existencialista. Todos ellos, entre otros, han sido esos ‘ancianos’ con quienes he podido dialogar. Sí, efectivamente, hablo de los mejores consejeros que un ser humano puede tener: los libros.
El pensamiento de hoy se dedica a dialogar principalmente y desde una perspectiva personal sobre los beneficios que tiene la buena y sana lectura.
Partiendo de una visión humanista integral y de la máxima de San Ignacio de Loyola “trabaja como si todo dependiera de ti”, puedo afirmar con mucha seguridad que elegir un buen libro es como elegir un buen amigo, uno debe saber a quién abrir las puertas de su ser. Lo primero es definir el área en la que buscamos consejo: intelectual, emocional o académica; una vez claro, elegimos ese buen amigo para acompañarnos en el viaje.
En esta ocasión, exploraré los beneficios integrales de un buen libro, y no de metodologías o técnicas de lectura, para las cuales tengo otro espacio de innovación.
Desde el punto de vista neurocientífico, la lectura produce neurogénesis —nuevas conexiones neuronales— y ayuda a evitar la demencia senil, fortaleciendo la memoria selectiva y estimulando el pensamiento profundo. Estudios sugieren que la lectura puede retrasar el deterioro cognitivo en un 30%. Desde una perspectiva psicológica, se convierte en parte de la terapia de desarrollo cognitivo, fortaleciendo el análisis y la síntesis. A nivel social, leer nos brinda temas de conversación, facilita los procesos de maduración y nos permite aprender explícitamente. Espiritualmente, encontramos guía y consejos prácticos.
En conclusión, un buen libro es un buen amigo.
Y tú, ¿qué estás leyendo hoy?