Pensamiento
Refuerza el cerrojo de tus puertas
Fecha: 12 de enero del 2025
Autor: Andrés W. Benítez G.
“Refuerza el cerrojo de tus puertas” Sal 147
Leí este versículo de la Biblia: “El Señor refuerza el cerrojo de tus puertas”. Inmediatamente vino a mi mente una experiencia vívida, un momento de gratitud por aquellos “refuerzos” en mi corazón. El pensamiento de hoy nos invita a reflexionar sobre estos «refuerzos» en las puertas de nuestra mente, emociones, memoria y espíritu.
Imaginemos que nuestra seguridad vital, confianza y sentido de la vida son como una casa. Dentro de ella nos sentimos protegidos, especialmente cuando los cerrojos de las puertas están firmes. Sin embargo, las heridas, los traumas, el miedo y la duda son como fantasmas que buscan entrar, especialmente en esas noches tenebrosas que la vida nos presenta. En esos momentos, sabemos que nuestra integridad depende de detenernos, pausar y buscar refugio en ese lugar seguro.
Quienes hemos atravesado estas noches oscuras —ya sea a nivel intelectual, emocional o espiritual— sabemos que, a veces, los cerrojos que instalamos con nuestra limitada experiencia o conocimiento no son suficientes. Sentimos que esos fantasmas podrían cruzar la puerta y arrebatarnos la seguridad, la confianza o el sentido de nuestra existencia. Pero entonces ocurre algo extraordinario: las puertas se refuerzan. A veces, una circunstancia inesperada, un alguien especial, o incluso un pequeño detalle, se convierte en el salvavidas que necesitábamos.
La Palabra de Dios es clara: “El Señor refuerza el cerrojo de tus puertas”. Es Su amor el que, como el de un padre, nos permite experimentar el sabor de la victoria tras superar los obstáculos. Este Padre eterno nos da la libertad de tomar decisiones, incluso a riesgo propio, pero siempre interviene de manera sutil y amorosa para nuestro bien.
Quizá al reflexionar sobre esto, puedas recordar una experiencia en la que sentiste esos refuerzos: aquella persona que te admira, tu madre que te sostuvo, un amigo que te escuchó, un extraño que apareció en el momento justo. Esos momentos vitales son una invitación a reconocer la presencia divina y a agradecer.
«Por ejemplo,» cuando atraviesas una enfermedad inesperada o una crisis económica, y alguien llega con una palabra de ánimo, un acto de generosidad o simplemente está presente. Es en esos momentos cuando puedes identificar que el cerrojo de tu corazón ha sido reforzado por algo más grande que tú mismo.
Es importante también fortalecer esos cerrojos desde nuestra voluntad. La oración, la meditación y la vivencia auténtica de los sacramentos son prácticas que, como bien señala la neurociencia, tienen beneficios tangibles en nuestra mente y espíritu.
Reflexión final:
¿Cuáles han sido esos refuerzos invisibles que han sostenido tus puertas?
¿Cómo puedes reconocer la acción divina en esos momentos?
¿A quién podrías agradecer hoy por haber sido instrumento de fortaleza en tu vida?
Y tú, ¿ya te diste cuenta de esos refuerzos? ¿Pudiste sentirlos? ¿Agradeciste por ellos?
PD. Este pensamiento fue evocado mientras reflexionaba sobre cómo San Agustín escribió con el corazón en la mano, dejando que sus experiencias más profundas iluminaran su búsqueda de la verdad y su confianza en la gracia de Dios.
¡Gracias Agustín!